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Existen hojas de reclamaciones

7 julio 2008

… a disposición de los clientes.

Siempre que conozco a alguien es imposible evitar que me haga el comentario de “¿Qué poco hablas, no?, ¿es que te ha comido la lengua el gato?” (esta última parte es la que más odio 👿 . Y es que soy incapaz de hablar con alguien de una forma fluída si no lo conozco, necesito observar detenidamente a las personas para saber de qué pie cojean antes de decidirme a dar ese paso que para el resto de la gente es tan insignificante.

Esto me ocurre desde hace mucho tiempo, tal vez demasiado, desde que la timidez de cuando era crío se convirtió en una falta total de seguridad en mi mismo por cosas que han ido pasando. Y cuanto más me esfuerzo en tapar esta mancha negra, más intensa se hace y más insalvable me parece.

Y es que en algunas ocasiones, en las más depresivas, ya no sé si realmente no hablo por timidez, tal vez es que realmente no tengo nada de lo que hablar, no sé nada sobre lo que hablar. Hay días en los que creo que tal vez no esté hecho para esto, que me debo resignar y asumir que siempre seré así, que me tocará desempeñar el papel de ermitaño misántropo.

Hay veces que me pregunto qué necesidad tiene la gente de que hable, ¿es que les aportaría algo?. No lo sé, tal vez sea mi inseguridad pero creo que no. Es como si todo el mundo estuviera obsesionado con seguir un guión, con asumir un papel generalizado en el que la sociabilidad es la característica principal. ¿Y qué ocurre si a alguien le da miedo ese guión?, ¿qué ocurre si me aterra exponerme a las miradas de la gente?. Me recuerda a un actor delante de una sala llena esperando el más mínimo fallo para destrozarle sin piedad.

Pero luego me despierto y me doy cuenta de que todo es una pataleta inmadura, que llorando (en sentido figurado) mientras me hago la víctima no se va a arreglar nada. Pero ójala fuera tan sencillo cambiar esta actitud como cambiarse de camisa. De verdad, si fuera tan fácil haría ya muchos años que hubiera dejado de ser así.

Aunque no lo parezca, cada día libro una pequeña batalla. Hay días que se me da mejor y otros peor, que voy para atrás. Pero cada mañana se convierte en un suplicio pensar que es como un concurso, que mientras haya progresos todo irá genial pero que al primer fallo te vas para casa. Sin embargo, no me rindo y espero que algún día…

Ale, ya lo he dicho. Y releyendo el post me doy cuenta de que alguna neurona no me hace bien el contacto.

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Categorías:Asuntos propios
  1. Uno se pasó por aquí
    7 julio 2008 en 11:26

    Merece la pena escucharte lo que tienes que decir… y se de lo que hablo.

    Anda champiñón… arriba el animo !!!!

  2. 7 julio 2008 en 17:06

    ya no sé si realmente no hablo por timidez, tal vez es que realmente no tengo nada de lo que hablar, no sé nada sobre lo que hablar.

    ¿Y no te has parado a pensar que si la gente te pide (insistentemente) tu opinión sobre las cosas puede ser porque en otras ocasiones en que la has dado les ha parecido interesante?

    Yo en el fondo pienso que lo de que seas tan callado es una estrategia consciente, porque sabes que, cada vez que sueltas una parida, el efecto cómico se multiplica al ser lo único que has dicho en las últimas 4 horas 😛

    Por cierto, cuando algunos te damos la brasa con ese tema es precisamente para ver si lo superas, no te lo vayas a tomar a mal (o vaya a ser contraproducente).

    P.D: ¿Que leches pinta lo de la hoja de reclamaciones? ¿Es una sutil referencia que no he llegado a captar?

  3. Hariel
    8 julio 2008 en 00:10

    Totalmente de acuerdo con Carlos!!!! ainsss yo ya tiro la toalla ;(

    Muakakiss

  4. 8 julio 2008 en 10:05

    No te preocupes por ser callado. Mira cómo Kwai Chang Caine ha hecho una gran carrera de ello.

    Aparte, así tú y yo hacemos el contrapunto ideal (¿te apuntas para una versión local de Jay y Bob el Silencioso?).

  5. Uno que pasaba por aqui
    8 julio 2008 en 11:07

    El hombre tiene 2 orejas y 1 boca, para hablar la mitad de lo que tiene que escuchar.

    Si lo que vas a decir no es mas inteligente que el silencio, callate!

    Asi que,…estoy contigo!

  6. Hariel
    9 julio 2008 en 16:56

    Sin duda que para decir tonterias, mejor no hablar. Pero estando con los amigos también está genial el momento de decir chorradas y pasar un buen rato no? Si todos nos callaramos porque el silencio es más inteligente que lo que fueramos a decir… que coñazo!!!!

    Muakakiss

  7. AwO
    11 julio 2008 en 17:23

    O el clásico comentario irónico de…. “No hables tanto que ya me duele la cabeza de oirte…”

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