La ciencia de la tortura

16 enero 2008

Ayer me llegó un power point al correo que me encantó así que no puedo dejar de compartirlo con vosotros

Tal vez hayas oído que la fiesta de los toros es un arte, pero no lo es. Es una ciencia, la ciencia de la Tortura. Nada en la fiesta brava es genuino, solo el dolor.

Se cree valiente pero no lo es

24 Horas antes de entrar en la arena, el toro ha sido sometido a un encierro a oscuras para que al soltarlo, la luz y los gritos de los espectadores lo aterren y trate de huir saltando las barreras, lo que produce la imagen en el publico de que el toro es feroz, pero la condición natural del toro es huir NO atacar.

Le recortan los cuernos para proteger al torero. Le cuelgan sacos de arena en el cuello durante horas. Lo golpean en los testículos y en los riñones, le provocan diarrea poniendo sulfatos en el agua que bebe para que llegue débil y desorientado al ruedo. Le untan grasa en los ojos para dificultar su visión y en las patas una sustancia que le produce ardor y le impide mantenerse quieto para no deslucir la actuación del torero.

Los caballos de los picadores

Se eligen a caballos que ya no tienen valor comercial, por que el animal muere en 3 o 4 corridas a lo mucho, es muy habitual que el animal sufra quebraduras múltiples de costillas o destripamientos. Se les coloca un peto simulando que se les protege, pero en realidad se trata de que el publico no vea las heridas al caballo que con frecuencia presentan exposición de vísceras.

El trabajo del picador

Si el torero percibe que el toro embiste con mucha energía, ordena al picador hacer su trabajo: Consiste en desangrar al toro para debilitarlo, clavándole en el lomo una lanza que destroza músculos (trapecio, romboideo, espinoso y semiespinoso, serratos y transversos de cuello) lesiona, además, vasos sanguíneos y nervios. Todo esto para que el torero pueda brindar la expresión artística que se supone debe tener este espectáculo.

Un solo puyazo podría destrozar al toro, por eso se hace en tres tiempos “para mayor goce de la afición.”

Las banderillas

Las banderillas aseguran que la hemorragia siga, intentan colocarlas justo en el mismo sitio ya dañado con los ganchos de metal. El gancho se mueve dentro de la herida con cada movimiento del toro y con el roce de la muleta, el peso de las banderillas tiene precisamente esa función.

Algunas tienen un arpón de 8 cm, y se les llama “de castigo”, se las clavan cuando ha logrado evadir la lanza del picador. Las banderillas prolongan el desgarre y ahondamiento de las heridas internas. No hay límite al nº de banderillazos: tantos como sean necesarios para desgarrar los tejidos y la piel del toro.

Demostrando Valor

La pérdida de sangre y las heridas en la espina dorsal impiden que el toro levante la cabeza de manera normal, y es cuando el torero puede acercarse con el toro ya cerca del agotamiento, el torero no se preocupa ya del peligro y se puede dar el lujo de retirarse del toro después de un pase especialmente artístico, echando fuera el pecho y pavoneándose al recibir los aplausos del público

Cuando el toro alcanza este estado lastimero, el matador entra en el ruedo en una celebración de bravura y machismo, a enfrentarse a un toro exhausto, moribundo y confundido

La Espada

El toro es atravesado con una ESPADA de 80 cms de longitud, que puede destrozarle el hígado, los pulmones, la pleura, etc., según el lugar por donde penetre en el cuerpo del animal de hecho, cuando destroza la gran arteria, el toro agoniza con enormes vómitos de sangre.

A la hora de matar, si el toro corre con un poco de suerte muere de una estocada, pero no como se piensa de una estocada al corazón si no que la espada penetra pulmones y diafragma, a veces una arteria mayor, y de ahí la hemorragia que se aprecia del hocico y de la boca. A veces mueren ahogados en su propia sangre

La Tortura sigue

El toro, en un intento desesperado por sobrevivir, se resiste a caer, y suele encaminarse penosamente hacia la puerta por la que lo hicieron entrar, buscando una salida a tanto maltrato y dolor. Pero entonces lo apuñalan en la nuca con el DESCABELLO, otra larga espada que termina en una cuchilla de 10 cms. A pesar de estos terribles tormentos, el animal no suele morir de inmediato por su gran fuerza, pero finalmente cae al suelo, porque la espada a ido destrozando sus órganos internos.

Y sigue…

Lo rematan con la PUNTILLA de 10 cms. con lo que intentan seccionarle la médula espinal, a la altura de las vértebras atlas y axis. El toro queda así paralizado, sin poder siquiera realizar movimientos con los músculos respiratorios, por lo que muere por asfixia, muchas veces ahogado en su propia sangre, que le sale a borbotones por la boca y la nariz.

El Arrastre

Después que le destrozan las vertebras, el toro pierde el control sobre su cuerpo desde el cuello hacia abajo, sin embargo hacia arriba se mantiene intacto, por lo que esta consciente de todo el horror y de cómo es arrastrado fuera del ruedo.

Antonio Gala, en 1937 escribió en el dominical de El País un 30 de julio de 1995 un artículo en el que confesaba su “conversión” a antitaurino:

“Y de repente [el toro] miró hacia mí. Con la inocencia de todos los animales reflejada en los ojos, pero también con una imploración. Era la querella contra la injusticia inexplicable, la súplica frente a la innecesaria crueldad”

Reflexiona

La conmiseración con los animales está íntimamente unida con la bondad de carácter, de tal manera que se puede afirmar que quien es cruel con los animales no puede ser buena persona.

– Schopenhauer –

Sólo los psicópatas gozan con el sufrimiento de otros, eres tú uno de ellos? Reflexiona! rechaza! esta es una tradición que NO debe continuar

La verdad es que poco más se puede decir. Siempre me ha parecido una aberración que la tortura de animales sea la fiesta nacional de un país. Vergüenza ajena la que siento cuando veo las plazas de toros a rebosar de gente gritando y clamando porque maten a un animal.

Somos unos putos animales.

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  1. 17 enero 2008 en 15:48

    Una cosa que siempre me llamó la atención fue el hecho de ver al toro como un animal peligroso en sí y que en el título del artículo planteas el toreo como ciencia, acá dejo mis impresiones por si alguien me lo explica.

    Estamos de acuerdo que puede haber animales más salvajes que otros y que es de esperar que los toros para lidia tenga un caracter especial pero, en general, uno no ve toros en el campo peleando con otros toros ni saliendo a la carrera de cualquiera que se cruce por su territorio. Y, dado que se trata de un animal herbívoro, no tiene demasiado sentido que utilice su fuerza más que para defenderse o luchar con otro macho en período de celo, tema en el que conmigo al menos no cabría discusión dado que no me va el rollo zoofílico 😛 .

    Cuando uno ve los encierros de los Sanfermines o similares, uno ve que 2 ó 3 pastores con una vara cada uno pueden llevar a los 6 toros y los cabestros para donde quieran y, que de no ser por los “corredores” esos 2 ó 3 pastores podrían llevar a los toros de una punta a otra de la ciudad al trote sin que les ataquen, así como en el campo los llevarían de un corral a otro sin inconvenientes. O sea que el verdadero peligro no está en la ferocidad del animal en sí, si no en la muchedumbre, los gritos etc. y así como comentas acá, puede que lo único que pretendan embistiendo es encontrar la manera más rápida de salir del lío.

    No pretendo que la lidia de toros se cambie por lidia con leones, tigres, osos ya que igualmente me seguiría pareciendo salvaje pero esto encima suena a abuso. Es como si una panda de gamberros fuera a pegarle a la vaca de Milka para decir que se la juegan porque cuando la vaca se chincha sale corriendo a embestirles.

  2. 17 enero 2008 en 21:26

    No me lo he leído porque ya lo conozco (lo tengo yo también en el blog) pero es una vergüenza que no se acabe ya de una vez con esta salvajada. La tortura no es arte ni cultura, como dice la campaña antitaurina. Y tampoco es una ciencia… es una aberración, así de simple.

    Besos, pareja!

  3. 18 enero 2008 en 09:22

    En vez de toros asustados podrian torear leones ambrientos, a ver que tal…

    A mi padre, desde que tengo uso de razon, siempre le han gustado los toros. Pero yo de crio, la primera vez que vi como lo mataban… horroroso, me avergonzé de que la fiesta nacional, algo tipico con lo que supuestamente nos teniamos que divertir, fuese asesinar a un animal.

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