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Yo, ateo

2 noviembre 2005

El ateísmo no es una religión. El ateo, en general, ha pasado por un proceso de cuestionamiento, investigación y recopilación de respuestas, que lo llevan a afirmar que las entidades metafísicas o sobrenaturales no existen, y que las diversas manifestaciones «extrañas» del universo tienen una explicación racional (incluso si ésta aún no se ha encontrado).

El ateísmo débil o escéptico es una variedad de ateísmo en la que se afirma que la existencia de uno o más dioses es dudosa, improbable o insuficientemente demostrada. Esa vertiente corresponde a la ausencia de creencia en la existencia de divinidades y puede ser mejor comprendida cuando se la compara con el ateísmo fuerte. También se lo conoce como ateísmo negativo (en contraposición al positivo) o ateísmo implícito (en contraposición al explícito). Se llama ateo escéptico en el sentido de que, sin pruebas, no puede creer ni siquiera en el ateísmo fuerte.

Cuando los teístas afirman que Dios existe, el ateo escéptico no afirma lo contrario, pero se niega a adherir a la afirmación del teísta.

Algunos ateos escépticos no tienen una opinión del todo formada sobre el tema, ya sea por no haber pensado mucho al respecto, o porque los argumentos y pruebas presentados tanto a favor como en contra de la existencia de los dioses le parecen igualmente poco persuasivos.

También existe un tipo de ateo que no cree en Dios, pero no por una búsqueda racional de respuestas sino debido a problemas personales (que generaron la pérdida de su fe en Dios).

El término agnosticismo es ligeramente diferente al ateísmo débil: un agnóstico afirma que es imposible (o incluso irrelevante) determinar si existen los dioses. Por esto, sostiene que no puede probar la existencia de algún Dios, pero tampoco la descarta.

Cualquier afirmación o idea, si no fuera bien fundamentada, podría ser considerada como «basada en la fe». Un ateo fuerte podría perfectamente afirmar que cree que los dioses no existen sin tener ningún argumento racional que fundamente tal afirmación. En ese sentido, el ateísmo fuerte no es del todo incompatible con la fe.

Mientras tanto no debemos confundir ateísmo con escepticismo. Un escéptico, que duda y cuestiona la existencia de Dios, puede ser llevado racionalmente a encontrar más probable la existencia de Dios que su no existencia. Incluso algunas religiones denominadas como teístas tienen como base un escepticismo filosófico.

Fuente: wikipedia

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