R.I.P.
Hace un par de días, COQUI, el hamster de Yummy, sufrió un desafortunado accidente y, horas más tarde, murió.
Daba gusto sentirlo corretear por las manos, los brazos, las piernas… intenando buscar el camino de vuelta a la jaula, su hogar. Jamás usó sus afilados dientes para defenderse de quien intentaba cogerle para acariciarle.
Suave como el algodón y blanco como la viene, siempre recordaré a esta rata, como yo la llamaba cariñosamente, como el hamster más simpaticón que haya conocido.














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